EXPECT DELAYS

El sábado tuve una fiesta. No era una boda, era una fiesta de 40 cumpleaños. Es decir algo que denota que ya estoy en la siguiente etapa. En la que me invitan a fiestas pero no a bodas. Nunca he sido una persona a la que hayan invitado a tantas bodas. No se por qué motivo. La gente las odia, a mi me encantan. Lloro en la iglesia siempre. Como además, yo no me he casado, sigo fantaseando con cómo será la mía. Lo cual me lleva a pensar que esa es una fantasía que me acompaña desde que tengo prácticamente uso de razón. Al igual que le acompaña a mi hija. Me resisto a veces a que vea Cenicienta, porque no entiendo por qué le pide casarse solo por ser guapa y por conocerla de un día. ¿Qué tipo de mensaje les estamos enseñando? No ha hecho nada para merecer ese amor. Ese interés. Pero bueno, yo también soy muy romántica y si que creo en el amor a primera vista. Aunque.. Me da bastante miedo. Tengo que confesaros una cosa porque sino siento que os hablo a medias. Mi estado civil. Ahora mismo, estoy soltera. Durante un tiempo me he sentido separada. Que no divorciada, porque no me llegué a casar. Todas las palabras que pueden utilizarse que no sean "casada", me parecen un poco feas. Soltera, me parece una palabra un poco extraña, a mi edad. A mi me gustaría más que se dijera: disponible. Estar disponible para volverse a enamorar es un estado muy rejuvenecedor. De hecho yo me lo noto. Me noto mejor que hace 10 años. Siento que la maternidad es un viaje de ida y vuelta. Te pierdes y luego vuelves a ti, a la vez que tus cachorros van haciéndose un sitio en el mundo.

Otra cosa os quería contar. Ayer me hizo ilusión porque fui a cenar con mis amigas Andrea Mateache y Alex Lacorne, y pasando por Richelieu me dijo una amiga: leo tu blog. "Leo tu blog", para mi ahora mismo es como el mayor piropo que puedes decirme. Es decir, si me ves en un atasco, o en la cola del banco y no sabes qué decirme, simplemente diciéndome eso yo ya es como si cobrara millones por soltar aquí toda esta acumulación de pensamientos sin ton ni son. Un espacio de desorden que me permito en una vida demasiado calculada.

Y por cierto, el otro día pensaba, de camino a la piscina con mis hijos, que no hay nada mejor que el silencio. Los buenos silencios valen oro. Son los que nos permiten entender el nivel de cariño y confianza real que hay con la otra persona. Yo con mis hijos lo hago mucho. Les observo. No les consulto tanto y siento que ellos tampoco tienen ganas de darme explicaciones de lo que racionalmente archivamos los mayores con el cortex prefrontal, me refiero, estar los tres mirando por la ventana, en paz, es un regalo del cielo. Y ojalá pudieramos hacer eso. Un viaje en silencio. Escuchando música, sin necesidad de contarnos todo el rato cosas que ya sabemos. Por cierto, no entiendo por qué ahora al calipo, de toda la vida, lo llaman: Pirulo tropical cool limón. ¿No os parece que nos estamos complicando un poco la vida? Mi favorito es el de limón. Los que toman el de fresa me caen un poco peor.